La ejecución de un hombre en la Zona Hotelera de Cancún ha encendido los focos rojos



Cancún, QRoo.- La ejecución de Samuel Pérez en la Zona Hotelera de Cancún ha encendido los focos rojos en torno al riesgo que ya se tiene en el principal destino turístico de México, y en su Zona Hotelera.

Y es que no es el primer caso de violencia que se presenta en la zona de playas. En los últimos tres años la parte neurálgica de Cancún se ha convertido en un escenario de violencia.

Por ello, desde Guadalajara y en el marco de Tianguis Turístico de México, el sector hotelero de Cancún se pronunció para que se dé un blindaje especial a la Zona Hotelera del Caribe mexicano.

“Qué sigue, una ejecución en un restaurante, un hecho sangriento en alguna discoteca”, expuso un miembro del Consejo Consultivo de la Asociación de Hoteles que prefirió el anonimato por ahora, ya que se dará en breve la postura oficial del presidente del organismo.

Para el sector hotelero el peligro consiste en un hecho: el manejo de la delincuencia organizada y el incremento del tráfico de drogas, sobre todo al menudeo, dentro de la zona de playas.

Este hecho ha marcado por completo a Cancún. Actualmente la agrupación que está encargada de dar seguridad a la Zona Hotelera es la Policía Turística, adscrita a la Secretaría de Seguridad Pública Municipal.

Sin embargo, la Policía Turística hoy en día está envuelta en corrupción e inoperatividad. La agrupación encabezada por Bibian Castillo Dzul es señalada constantemente por tener elementos corruptos que únicamente extorsionan a turistas y nacionales en la Zona Hotelera, en lugar de generar un espectro de seguridad.

La desconfianza que se tiene sobre la Policía Turística es tal que más de 30 hoteles han tenido que invertir el doble en seguridad privada para salvaguardar sus instalaciones y el perímetro de las mismas.

A esta situación se tiene que sumar el hecho de la falta de resultados de la Gendarmería, cuerpo policíaco que lleva más de cuatro meses en Cancún y no tiene presencia establecida en la zona de playas.

Por si esto fuera poco, la Marina en las playas tampoco ha aportado mucho en la imagen de seguridad. En los arenales se ven traficantes de drogas disfrazados de vendedores ambulantes, quienes trabajan con libertad absoluta.

Esto último ya tuvo repercusiones. Desde el año pasado Cancún resonó a nivel internacional pero no sólo por la cantidad de turistas que llegan, sino por la facilidad con que los turistas consiguen drogas en la Zona Hotelera de este destino.

Lo anterior ocurrió después de que el canal de televisión “National Geographic” transmitiera un documental realizado en Cancún durante la temporada de Spring Break el año pasado.

En el documental aparecen miembros de grupos delictivos y vendedores independientes, que dan cuenta de cómo y dónde se venden los enervantes, además de cómo defienden las zonas donde operan.

De igual forma, los sujetos entrevistados, en dicho documental, reiteraron que las corporaciones policíacas están al tanto de toda la droga que circula en la Zona Hotelera de Cancún.

La investigación para realizar dicho documental se realizó durante la temporada de Spring Break en Cancún, el año pasado, temporada en la que miles de jóvenes estadounidenses, en su gran mayoría, viajan a México porque aquí pueden consumir alcohol desde los 18 años y además, pueden conseguir todo tipo de drogas.

El documental fue transmitido en español para América Latina y en ingles para el resto de países donde llega la señal de National Geographic.

Son cuatro personajes los que son entrevistados a lo largo del documental: “El Lobo”, “Juan Peralta”, “Jorgito” y “Oscar”, todos dedicados a la venta de drogas y a todos se les cubrió el rostro con máscaras.

“El Lobo” dijo ser un sicario para el Cártel del Golfo, y su labor es la de asesinar a quienes le indican, sobre todo a “chapulines” (vendedores de droga independientes).

En el documental, “El Lobo” muestra las armas cortas y largas que utiliza para llevar a cabo sus tareas.

De acuerdo con el documental, los vendedores de droga narran a las cámaras de televisión que una pastilla de la droga conocida como Extasis o Tachas, las vendía desde 25, 30 ó hasta 50 dólares cada una, dependiendo de la ansiedad de los jóvenes turistas.

También se puede apreciar en el documental como el narcomenudista se surte de drogas conforme a la oferta y demanda, es decir cuando se necesita más pastillas o grapas de cocaína para el turista.

En el documental puede observarse como estos sujetos se mueven libremente por la ciudad, e incluso pasan sin problemas los retenes de revisión policíaca cuando traen la droga para entregarla en Cancún.

Lo dicho por los sujetos entrevistados fue confirmado por algunos turistas que también fueron entrevistados durante el documental, narrando como los vendedores ambulantes en las playas les ofrecen las drogas o los taxistas les dicen como y donde conseguirlas.

Así, el nombre de Cancún volvió a figurar, aunque en esta ocasión no de una manera grata, pues el documental demostró lo fácil que es para los turistas conseguir drogas en la Zona Hotelera.

Fuente: PorEsto!



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